Punto de vista de Selina
Lentamente, me di la vuelta. El corazón me latía con fuerza. Golpe. Golpe. Golpe. Cada golpe era como una pequeña explosión en mi pecho.
Cada segundo que transcurría contenía mi miedo constante. El miedo a morir. El miedo a perder. El miedo a no poder salvar a mi hijo.
"Si te mueves, te disparo", repitió.
"Oye, háblame", dije con calma, con la voz temblorosa. Mientras me acercaba lentamente a él. "No hagas esto, ¿de acuerdo? Si me matas, te arrepentirás profundamente",