Punto de vista de Selina
No sabía dónde estaba mientras recuperaba la consciencia lentamente. Abrí los ojos y poco a poco se acostumbraron a la luz. Sentía como si me hubieran golpeado la cabeza mil veces; me dolía muchísimo. Tuve que cerrar los ojos un minuto antes de volver a abrirlos.
Cuando intenté levantar las manos, me di cuenta de que estaban atadas a la silla y el pánico me invadió. Bajé la cabeza y vi que estaba atada, fuertemente sujeta a la silla, y sentí unas ganas enormes de gritar