CAPÍTULO 73: EL TIEMPO NO BORRA LO QUE SE CONSTRUYE CON EL ALMA, SOLO LO HACE MÁS GRANDE Y MÁS ETERNO
Han pasado ya cuarenta años completos. Cuarenta años desde aquella noche que quedó grabada a fuego imborrable en lo más profundo de sus almas, una noche que ni el paso de los días, ni el viento, ni el olvido podrán borrar jamás: una lluvia torrencial que caía sin descanso como si el cielo entero se partiera de dolor, un viento helado que aullaba entre las paredes vacías y calaba hasta el último rincón de los huesos, una oscuridad tan espesa y pesada que parecía haber borrado incluso el camino b