Han pasado ya veintiséis años completos desde aquella noche terrible bajo la lluvia, cuando todo parecía perdido y sin salida. Veintiséis años: más de nueve mil días de lucha, de unión, de levantarse una y otra vez hasta convertir aquel dolor inmenso en una luz que hoy ilumina a miles de personas. El tiempo ha dejado sus huellas nobles y serenas: Sebastián lleva el cabello totalmente blanco como la espuma del mar, su rostro tiene surcos que hablan de valentía y de paz, y su mirada sigue siendo