Mundo ficciónIniciar sesiónOctavio entró a la habitación, caminó hacia mí y observé sus grandes ojos azules.
“¿Qué dijo el doctor?”. Su voz era más varonil, era más alto que yo y sus manos eran más grandes y maltratadas por los trabajos que hacíamos.
Le pedí que se sentara en la cama y lo abrace, siempr







