Cuando giró a ver a Axel ya estaba hincado sobre un pie…
“Melissa…
No puedo estar sin ti, todo el tiempo luchaba con el pasado, con el rencor y los malos recuerdos, no era fácil para mí”.
Ella lo escuchaba atenta.
“Siempre he querido estar contigo, amarte, hacerte mía, por Dios que me he controlado, pero siempre algo me detenía, era miedo a confiar de nuevo”.
Él sonrió. “Comencemos de nuevo… Vivamos una vida juntos y felices, con nuestro hijo y nuestros futuros hijos”.
Ella sonreía lloran