Y deseaba ser menos su amigo y más el despiadado bastardo que era en todos los demás aspectos de su vida. Podría quitarle el anillo y hacerlo añicos. Podría llevársela a algún lugar y abandonarla allí, hasta que lo siguiente que le suplicara fuera su anillo. Podría casarse con ella, tener hijos con ella y dar rienda suelta a su fantasía de todas las maneras posibles.
A un bastardo como él no le importaría cómo se sentiría ella años después, cuando comprendiera la enorme decepción que había caus