—¿Ya de rodillas, Lexi? —preguntó con esa voz oscura y autoritaria a la que estaba segura de que jamás se acostumbraría. Parecía tan distinto del hombre que había conocido durante todos esos años... y, por otro lado, era el hombre que había conocido la noche anterior, y la había hecho estremecer, ardiente y deseosa, y era todo Tyler. Todas las facetas del hombre que mejor conocía. —Te estás acostumbrando rápido.
—Quiero probarte —le dijo solemnemente.
Y mantuvo la cabeza hacia atrás para poder