Tyler no tenía fuerzas para fingir que no estaba conmocionado. No tenía que fingir, porque ella estaba dormida. Y podía aprovechar la oportunidad para reconocer que, a pesar de haber intentado con todas sus fuerzas asustarla o prepararla, era él quien estaba perdiendo el control. Quien ya lo había perdido.
Quien no podía hacer nada más que sentarse en una silla junto a su cama, mirando a esa mujer que era la encarnación de todos sus sueños. Solo mientras ella dormía, inconsciente, podía pensar