Hospitales. Al entrar, Lucía recordó a su padre: los meses que pasó luchando, entrando y saliendo de la sala de oncología, recibiendo tratamientos en los que habían depositado tantas esperanzas, solo para finalmente perderlos. No estaba segura de poder soportar otra pérdida así, y ya se estaba ilusionando con la idea del bebé.
—Vamos al sexto piso —dijo Lucía, señalando las puertas de los ascensores que estaban justo enfrente.
Javier le abrió la puerta, con toda la caballerosidad del mundo. Ell