El aroma de su jabón de ducha le nublaba los pensamientos. Quería tirar la cuchara a un lado y besarlo hasta dejarlo inconsciente. El calor de él a su espalda le hacía temblar las manos. Agarrando el utensilio con fuerza, intentó fingir que no era nada raro jugar al chef con el hombre que la había seducido frente al fuego apenas unas horas antes.
Sus dedos la sujetaron y la soltaron, con la voz ronca mientras le hablaba al oído. «Ya le has pillado el truco».
Para su profunda decepción, él se apa