CAPÍTULO 59. "Encontrémonos"
Quien no conociera a Franco Garibaldi, debía pensar que estaba calmado, pero ya para aquel momento Victoria lo conocía tan bien, que sabía que debajo de toda aquella calma solo se estaba gestando la tormenta.
—¿Estás bien? —le preguntó rodeándolo con los brazos y acurrucándose contra su espalda, mientras la vista del italiano se perdía en el mar.
—No —murmuró Franco con sinceridad—. Trato de tomar la decisión más ética, pero sé que eso será imposible. Quizás sea injusto que un hombre, cualquie