CAPÍTULO 56. Huracanes
El primer disparo resonó por encima de su cabeza y Victoria se recogió sobre sí misma, intentando protegerse. De repente no era solo el sonido de los balazos, sino también el humo que se levantaba de los barcos, porque parecía que todos se estaban incendiando.
Intentó llegar a la puerta y solo sintió el dolor horrible en una pierna mientras una bala la atravesaba. Dolía como el demonio, pero Victoria sabía que no podía quedarse allí o se asfixiaría.
Se echó sobre la cubierta y se arrastró tanto