CAPÍTULO 55. ¡Esto se va a poner interesante!
Franco la miró detenidamente. Con su gorra y sus lentes, Victoria andaba entre los turistas de la isla con naturalidad, como si no tuviera nada que temer. Mientras, él se quedaba dos pasos atrás, vigilando que nada pasara.
Victoria compró mapas, folletos de curiosidades, habló con algunos vendedores de excursiones y por último entró en una pequeña librería y compró algunos libros de historia.
Echó todo en una mochila que llevaba y se fue a comprar cuanta chuchería o dulce se le antojó.
Una hora