CAPÍTULO 20. Yo
Victoria caminó hasta donde estaba Franco y se detuvo a su lado.
—Hace una semana recibiste la prueba de lo que somos capaces de hacer —continuó aquella voz—. Nos alegra que tu mujer sobreviviera… pero no seremos tan compasivos con tu hijo, a menos que hagas lo que te pedimos.
—¿Qué quieren? —gruñó el italiano y a su alrededor se hizo un silencio sepulcral.
—Mañana recibirás una dirección y una hora. Te encontraremos allí, para negociar la liberación de tu hijo —dijo la voz, y Franco miró a Vic