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Así como dijo Viane, Harold regresó en la noche. Lucia agotado pero aún tenía su porte profesional que tanto lo caracterizaba.
_Bienvenido, Harold.
_¿Señorita Mikaela?, es toda una sorpresa su recibimiento. Me alegra ver qué ya se encuentra mucho mejor. ¿Acaso necesita algo de mí?
Un punzón de vergüenza me pinchó ya que era cierto que solo estaba allí por un pedido.
_Necesito hacer otra llamada.
_si, por supuesto. ¿Sucede algo?
_Asuntos personales que requieren más qué unos p