_¿De verdad no puedes?
Se acercó a mi cuerpo inclinándose, suspirando cerca de mi cuello; su aliento me causó cosquillas y la proximidad me hizo sentir nerviosa.
_Siempre pareces fastidiado y molesto por todo, incluso cuando nos conocimos. No hay manera en la que pueda adivinar.
Sus manos me toqueteaban sin discriminación, me recorrían de arriba hacia abajo como si tuviera derecho a todo, mientras podía notar como su pelvis empujaba entre la ropa para que pudiera sentir su dureza.
_Estos días he tenido una caza muy productiva.- decía susurrando en mi oído mientras levantaba mi camisa para tocar mis senos.
_No sabía que cazaras.- Dije con ansiedad.
Había algo en su forma de actuar que me generaba incomodidad, al menos cuando era rudo sabía lo que me esperaba, Ahora estaba en un pozo de confusión y sensación de intranquilidad.
_Hacía un tiempo que no lo hacía. Fue muy gratificante.
Sentí como descargaba su peso sobre mi, de la misma forma en qué lo hacía cuando quería i