_¿De verdad no puedes?
Se acercó a mi cuerpo inclinándose, suspirando cerca de mi cuello; su aliento me causó cosquillas y la proximidad me hizo sentir nerviosa.
_Siempre pareces fastidiado y molesto por todo, incluso cuando nos conocimos. No hay manera en la que pueda adivinar.
Sus manos me toqueteaban sin discriminación, me recorrían de arriba hacia abajo como si tuviera derecho a todo, mientras podía notar como su pelvis empujaba entre la ropa para que pudiera sentir su dureza.
_Esto