Luego de esperar durante unos minutos, ví pasar a uno de los varios mayordomos que habían y este, amablemente me guío en el camino.
Una vez en la habitación, me desplomé en la cama agotada y dispuesta a dormir, cuando escuché que tocaron la puerta.
Toc toc
_Señorita, es hora de su baño.
_¿no podemos dejarlo para después?, tengo sueño.
_No, señorita. Es parte de la rutina.
Tomé la almohada y la golpeé un par de veces descargando la frustración.
...
La semana se fue más rápido de