Capítulo 28:

Cómo el imbécil que era, no prestó atención a mis palabras, hacía lo que quería, y como lo quería. Era un desalmado hijo de puta.

Shandra se recostó a mi lado, parecía muy concentrado. Quien sabe que perversidades estarían pasando por esa cabecita malvada con cabello sedoso.

Acercó su mano a mi entrada pero en acto reflejo cerré las piernas.

_Abrelas ahora. - un destello oscuro se reflejó en sus ojos.

_Aun duele y ¿quieres que haga como si no pasara nada?- repliqué con molestia.

_Obe
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