Evelyn forcejeaba con todas sus fuerzas mientras los hombres la arrastraban por el pasillo. Esta era su única oportunidad de exponer la verdad, y se la estaban arrebatando. Intentó gritar, pero uno de ellos le presionó un paño sobre la boca.
Estaban casi llegando a la sala de conferencias cuando tres hombres altos vestidos con trajes oscuros aparecieron de la nada, bloqueando su camino.
«Suelten a la dama», dijo uno de ellos. Su voz era calmada pero mortal.
Los hombres que sujetaban a Evelyn se