Evelyn estaba sentada en el borde del muelle de madera, con las piernas colgando justo por encima de la superficie cristalina del lago. Su cámara colgaba de su cuello, descansando contra su pecho, y su sombrero protegía sus ojos del suave sol de la tarde. La conversación con Lena se repetía en su mente.
Después del abrupto final de su primera llamada, había vuelto a intentarlo, con la preocupación formando un nudo obstinado en su estómago. Lena finalmente había contestado, sin aliento, disculpá