Una tipa cualquiera tenía a Oliver perdidamente embelesado; tanto, que con tal de protegerla, llevaba todo ese tiempo sin revelarle a nadie la existencia de Alina. Aunque, viéndolo bien, mejor así: salvo los amigos del alma de Oliver, nadie sabía lo que había entre Alina y él.
Maris, amparada en el papel de amiga de la infancia, dejaba que los demás creyeran sin remordimiento que era la dueña del corazón de Oliver.
Si Cindy lo creía, todos lo creerían. Tarde o temprano, ¡ella sería la esposa