Apenas Sami Santori llegó a casa, lo llamaron al despacho. El viejo Santori le puso en las manos el boleto de avión y los documentos:
—¡Vete al aeropuerto! ¡Escóndete un tiempo y luego regresas!
Sami intentó reclamarle:
—¡Papá! ¿Por qué me mandas al extranjero así, de la nada?
Furioso, su padre le arrojó el celular encima y lo regañó:
—¿Quién te mandó a meterte con los Parker? ¡Ahora Oliver quiere mandarte a la cárcel y ni yo puedo salvarte! ¡Lárgate antes de que la policía abra la causa!