—¿Quién es Edgar?
Alina le sostuvo la mirada.
—¿Por qué estás herido?
Oliver se quedó pasmado un instante, sin decir nada.
—Te prometí no mentirte, pero nunca dije que iba a contarte todo. Tú tienes tus secretos y yo los míos. ¿Qué tiene de malo respetarnos?
Para Oliver, no contarle a Alina el alcance de su poder era por la seguridad de ella. Pero las cosas que Alina se negaba a contar, ¿eran por él? ¿O por proteger a alguien más?
Ese tipo que, hasta borracha, no podía sacarse de la cabez