Cuando los disparos comenzaron a sucederse uno tras otro, Alina, antes siquiera de encontrar a Oliver, fue arrastrada hacia afuera.
Volteó y vio que quien la tenía sujeta era Zoey. Sin pensarlo más, se quitó los tacones de una patada y corrió con ella. Zoey la fue jalando hasta una pequeña construcción afuera del edificio principal, y solo ahí se detuvieron.
Alina miró alrededor. Parecía algún tipo de bodega. Llegó con el aire entrecortado y preguntó:
—¿Cómo es que regresaste?
Zoey, con la