Alina llegó casi trotando. La cabeza se le llenó de rencor en un instante, su cuerpo se movía dominado por ese odio. Ya no podía esperar. Iba a matar a Brenda en ese instante.
Justo cuando rozó el cuchillo, alguien le sujetó el brazo con fuerza.
Se dio la vuelta. Una mesera con máscara blanca la sostenía con firmeza.
—Alina, cálmate.
Alina se paralizó.
—¿Zoey?
La mesera asintió.
—Soy yo. Kato está por allá.
Zoey hizo un gesto con la mirada hacia la entrada. Alina volteó: un mesero con l