Alina estaba sentada en su habitación. Cheeto daba vueltas a su alrededor, sin parar de quejarse.
—¡No puedes ir! Aunque quieras vengar a Noelia, piénsalo bien. Una asesina internacional de su nivel no pudo con Brenda. ¡Ir para allá es un suicidio!
Sabía que era una mala idea, pero el deseo de volver era demasiado fuerte. Necesitaba pisar la tierra donde había crecido para dimensionar cuánto esfuerzo le costaría consumar su venganza. Además, la invitación directa de Oliver la inquietaba. ¿Él