MARISSA
Era una noche sofocante que pesaba sobre mí como una carga invisible e imposible de sacudir. Aquella habitación que antes se sentía segura, tan llena de gente, ahora me resultaba extraña y hostil. Los susurros me acompañaban a dondequiera que fuera, junto con miradas furtivas. Era como si todos supieran algo que yo ignoraba, y esa sensación me carcomía el estómago.
La tensión había estado creciendo durante semanas; los hilos de mi relación con Thomas se deshacían ante mis ojos. Me había