LOGAN
El viento mordía mi piel mientras estaba de pie en la cresta que dominaba el campo de entrenamiento. Allí abajo, los guerreros practicaban, sus juramentos y el choque del acero servían de fondo al viento que había formado parte de mi propio latido tanto como cualquier otra cosa. Sin embargo, lo que veía ahora no era lo habitual. Esa ferocidad, esa determinación y esa lealtad que normalmente me llenaban de orgullo hoy se sentían como una sombra que se colaba en una habitación llena de luz.