KAEL
El viento en las cumbres orientales mordía hoy, cortando las nubes con una precisión que me gustaría usar para llegar al torbellino que amenazaba nuestro mundo. Me encontraba en la barandilla del balcón, con la capa ondeando detrás de mí, mientras el viento susurraba sus secretos contra mi piel y llamaba a Draco.
Aurora entró en silencio. Sus pasos siempre eran precisos, siempre silenciosos. Pero yo la reconocería en cualquier parte, incluso cuando se movía como una sombra.
—Dijo la verdad