JADEN
El gran salón estaba cargado de tensión, el silencio tan denso que podía cortarse con un cuchillo. La dominancia crepitaba en el aire, emanando de mi madre: Hailey, la Reina de todas las especies.
Y sin embargo, frente a ella estaba el Rey de los Osos, sin inclinarse, con la arrogancia saliendo de él en oleadas. Era enorme, ciertamente más alto que la mayoría de los hombres, con músculos como cuerdas gruesas bajo su capa forrada de piel. Sus ojos oscuros y pequeños brillaban con condescen