ALEXIA
El dolor era insoportable.
No era el tipo de dolor que podía soportar apretando los dientes e ignorándolo. Estaba dentro de mí, desgarrando mi propia existencia, partiéndome en pedazos de formas que no entendía.
No podía respirar.
Me agarré el pecho, clavando los dedos en la piel mientras algo dentro de mí se deshacía. Mi visión se volvió borrosa, alternando entre la realidad y algo más, un reino de luz oscura y plateada. Susurros en mis oídos, llenos de voces que llamaban mi nombre.
*Al