ALEXIA
Desperté con un sabor metálico en la boca y el olor a sangre espeso en el aire. Mis pulmones dolían con cada respiración, pero no me atreví a moverme. Algo presionaba mi pecho… no físicamente, sino emocionalmente. Un peso del que no podía deshacerme.
Hailey.
Mi último recuerdo había sido su grito, la forma en que su poder estalló como una estrella. Engulló todo: al comandante de la Legión, a la mayoría de sus hombres, incluso al campo de batalla mismo. Recordé el miedo en sus ojos cuando