1Atike estaba sintiendo esa sensación, y era desconocida para ella.
Se separó de un solo y se alejó de Álvaro y se fue corriendo a la habitación, Álvaro se quedó ahí sentado mirando, quiso seguirla pero descubrió que a ella jamás la habían besado de ese modo.
— Mi Atike, eres muy hermosa mi trigueña linda. — Pronunció en voz baja y sonriendo.
Atike entró en la habitación, cerró la puerta y se quedó ahí parada con las manos temblorosas, se acarició los labios, cerró los ojos y sonrió, su cora