Julianne lo miró, comprendió y recordó la actitud de aquel Galeno que secó el sudor de su frente, y apretó su mano.
—¡Sergio te llamó! Jordán yo. El estaba muy enfermo, tuvo una recaída ese día.
—Talvez hizo escribir a alguien, pero ese día murieron todas mis esperanzas.
Julianne se levantó y casi junto a ella Jórdan.
—Esto es un error.
—No, no lo es, no te estoy reprochando, solo que ese día entendí que dejaste de amarme, y me fui. Luego empecé a visitar a mi hija a escondidas de ti.
Julianne