40. El comienzo de una pasión
Katherine lo aleja con fuerza y pasa por su lado. John se desata su corbata y con la otra mano la vuelve atajar hacia su pecho.
—No me des la espalda.
—¡Ah, claro! ¿Pero tú si me la puedes dar? —rezonga Katherine zafandose de aquel agarre—. ¿No hablabas tú que amigos? ¿Compañeros?
Trata Katherine de rodear su cuerpo antes de que vuelva John en atraerla delante de su entrecortada respiración causada por el enojo inato de estas cualidades.
—Eso mismo te digo yo a ti —le devuelve John de ciert