La poca esperanza que nos quedaba se estaba esfumando. Quedamos estáticos en la escalera, hasta que alguien nos pidió que lo dejemos pasar, mecánicamente bajamos los pocos escalones que quedaban, pero no nos acercamos más. Desde nuestro sitio se veía a la perfección ya que el ring estaba más alto.
Cade, estaba ahí arriba con las manos vendadas, sudoroso y sobreestimulado.Frente a él se encontraba un tipo que le ganaba en altura y peso.
—¡Voy a matarlo! —chilló Cloe en cuanto salió del trance i