Me recosté contra la puerta del baño luego de tirar la cadena. Mi cuerpo se retorcia de los nervios y escalofríos. Sentía las palmas mojadas y el sudor frío recorría mi frente.
—¿Estás bien, Ayla? —gritó Tyler del otro lado de la puerta del baño.
—¡Sí! —grité de vuelta mientras me mojaba la cara para luego cepillar mis dientes.
Tenía un nudo en el estómago y algo en la garganta que no me permitía tragar saliva o probar bocado. Era jueves, pero no cualquier jueves, el jueves que Keydan, Cade, Th