Mundo ficciónIniciar sesiónApenas unas horas más tarde, desperté con él frente a mí, recostados en su cama, mirándonos el uno al otro, sin decir nada, tan sólo sintiendo como nuestras miradas se entrelazaban y nuestros cuerpos se activaban al tacto.
Acarició mi muslo derecho despacio mientras subía hacia arriba y me hacía gemir, llegando hasta mi sexo…







