Arianna había decidido darse una vuelta por la tienda de la madre de Angelina, solicitó permiso a su tía para usar uno de sus carruajes. Emilia, por su parte, no quiso enfrentarle la adversidad, era preferible no reprimirla y permitirle que luchara por el hombre que amaba, aunque eso auguraba dolor y muchas noches de insomnio y lágrimas.
—Te deseo toda la suerte, querida. Ojalá tengas mejor suerte que la mía. —expresó con total sinceridad la duquesa. Arianna observó en los ojos de su tía que e