Caden y Miriam habían marchado a la nueva mansión, en todo el trayecto él no le dirigió la palabra a Miriam, ni siquiera había volvió a verla. Aquella actitud logró herirla, ella aún tenía la esperanza de conquistar a su apuesto esposo. Después de bajar del carruaje, Gilbert abrió la puerta y ayudó a bajar a Miriam. Ella permaneció de pie esperando a que Caden bajara del carruaje, pero al hacerlo Caden le pasó, por un lado, y la dejó parada sin dirigirle la palabra. Miriam entró a la mansión co