La tortura del baile había concluido y, en su lugar, se suscitaron los brindis y agradecimientos de la familia y los allegados. Caden intentó otorgar su sonrisa más efectiva, no obstante, a pesar de su esfuerzo, no le resultó posible. Era incapaz de adquirir convicción, y se encontraba en estado de vacío. Por lo tanto, bebió todo lo posible para mantener su falsa. El doctor Stanley lo extrajo de su estupor y lo apartó de los invitados.
—Está bebiendo mucho, estimado amigo, y la gente lo nota.
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