Caden se incorporó en medio de la noche, aturdido y empapado de sudor. Tomó un poco de agua y sacó la pipa. Necesitaba adormecer aquella angustia y tranquilizar al monstruo que compartía su cuerpo. Tomó el opio y empezó a fumar. Luego, un poco más tranquilo, empezó a hablar consigo mismo.
—Si tan solo tuviera la valentía de desprenderme de este miedo y mandar todo al infierno, pero amo la medicina. —Luego, pensó en sus ahorros, pero sabía que no les sería de ayuda para toda la vida y lo único q