—¿Supones que no he tomado mis precauciones? He establecido mi promesa, no podrás hacerme daño porque vivo o muerto tu secreto saldría a la luz, al menos si desista de casarte con esa maldita mujer.
—¡Nunca desistiré de ella!
—Hijo, claro que si lo harás, si no rompes con esa sirvienta, yo mismo te entregaré a la policía.
—No sería capaz, te importa mucho el qué dirán.
—Por favor, ponme en prueba y verás de lo que soy capaz —Caden retiró los amarres que lo contenían y tomó a su padre por el cue