Dos días después.
Al igual que todos los días de visita, Caden llegó entusiasmado a casa de Angelina. Cada vez le resultaba más difícil ir y tener que venirse cuando lo que deseaba era ver a Angelina viviendo con él como marido y mujer. Entonces, maldijo la lentitud de aquel tiempo en torno a ese tema, suspiró y calmó sus tormentas. Caden entró en la tienda, como siempre estaba llena, la mayoría de las damas le saludaron con cortesía, incluso Clara, pero notó que Angelina no estaba ahí esperánd