Caden condujo a Angelina a otro de los jardines donde se encontraba el invernadero de su madre. No todos tenían acceso a ese sitio, Liza era muy celosa con sus plantas y había invertido mucho dinero en su cuidado, por lo que pocos tenían acceso. La servidumbre solo entraba cuando la dama deseaba tomar el té en aquel sitio.
—Tu madre no se enojará si entramos en este sitio, ¿verdad?
—No tiene por qué saberlo —sonrío. Juntos caminaron por los extensos pasillos del invernadero, Caden le pidió a A