Mis amigas me pedían mantener la calma, que podía hacerle daño a la bebé, pero les decía que simplemente no podía hacer eso, mientras me decían que él se la estaba pasando bien con otras mujeres, sabía que había sido mi error y lo entendía, pero me estaba matando saber lo que estaba haciendo, que no se tomaba el tiempo ni siquiera de ir personalmente a ver cómo estaba mi embarazo, pues nuestra hija no era culpable de los errores que habíamos cometido, porque no solo yo cometí errores, aunque lo