Había sido muy confortable que mi padre me consolara, pero era hora de irnos, nos despedimos y Fernando me invitó a su casa, me dijo que él me ayudaría a hacer el trabajo que tuviera pendiente para poder pasar tiempo juntos, pues había pasado semanas fuera y no habíamos compartido lo suficiente últimamente, no tenía excusas, tuve que decirle que sí.
—Cariño te había hecho una pregunta y no me respondiste —¿Te gustaría venir conmigo a la boda de Kaleth? —preguntó nuevamente.
—No lo sé cariño, no