La había pasado muy bien con mi padre, pero era tiempo de regresar a cumplir con mi responsabilidad, debía volver al trabajo, fui por mi auto, era hora de ir a casa, tenía que hacer una parada, no tenía ganas de cocinar, llevaría algo preparado para cenar, había llegado y estaba cenando, tocan la puerta fui abrir, era Kaleth.
—Hola, Kaleth, ¿qué haces aquí de nuevo?, por favor ya no insistas, ya dejamos las cosas claras. —dije seriamente.
—Hola, Mariam, no quiero molestarte, pero quiero hablar