CAPÍTULO LXXV
UNA DURA RECUPERACIÓN

JULIA

Al correr a donde se encontraba mi mujer, solo pude ver cómo mi primo Antone la alzaba entre sus brazos para sacarla de ese lugar, el hombre estaba tendido, su cabeza tenía dos agujeros entonces fue que me percaté que la que había disparado era mi mujer hermosa, mi preocupación por ella creció aún más, por qué no sé qué tanto sufrió allá dentro, ni que tan mal quedó después de ese golpe que se dio cuando el tipo ese cayó con ella, realmente me estaba sintiendo culpa
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